Por CARLOS GARCÍA
PCS Professional Clubmaker certificado clase A USA, Asturias
En la sección "Taller profesional", Carlos García se introduce de nuevo en la problemática en torno a las varillas, más concretamente en la simetría, algo que permite que un palo reaccione simétricamente, independientemente de donde esté orientada la varilla del palo de golf.
Por CARLOS GARCÍA
PCS Professional Clubmaker certificado clase A USA, Asturias
Las reglas del golf establecen que la varilla debería ser recta, con las mismas propiedades de doblarse y girar sobre sí misma en cualquier dirección y punto a lo largo de su longitud. Una varilla debería doblarse de manera que la desviación sea la misma independientemente de cómo ésta rote sobre su eje longitudinal; y que, además, experimente la misma cantidad de giro en ambas direcciones. La intención de esta regla es que las varillas reaccionen simétricamente en cuanto a dichas propiedades, y el objetivo, desde el punto de vista del fabricante, tendría que ser lograrlo hasta el grado en que no haya diferencias según esté orientada la varilla en un palo de golf.
De todas formas, no siempre es posible realizar varillas simétricas, que tengan exactamente la misma rigidez en todas las direcciones en que se pueda doblar. Para conseguirlo se necesita mucho tiempo empleando sofisticados procedimientos de producción, con los que las varillas podrían llegar a costar más del doble de su precio actual.
Aunque las marcas de varillas de buena calidad las fabrican con una muy alta precisión, que da lugar a una consistencia excelente, también existen en la industria del golf las que muestran variaciones de consistencia en la rigidez de su circunferencia. Si estas inconsistencias son suficientemente graves, pueden provocar problemas como la pérdida de la dirección del golpe cuando la varilla esté instalada sin criterio, ya que dichas deficiencias influyen perjudicialmente sobre la dobladura que requiere el swing del jugador. Cuando identificamos estas varillas en el taller, por la inconsistencia de su rigidez, decimos que tienen un nervio, una especie de espina dorsal que hay que tener en cuenta para rehacer el palo.
Ante esta circunstancia, existe un servicio que ofrecen algunos clubmakers para solucionarlo. El llamado spining consiste, primero, en localizar el plano de dobladura más consistente de la varilla. Y segundo, colocar, o reinstalar si se trata de palos ya acabados, la varilla en su posición óptima para que pueda doblarse con la mayor consistencia, apuntando directamente hacia la línea de ataque -o directamente hacia el lado opuesto- que dirige al objetivo.
Aunque esto puede pasar, hoy en día la mayoría de los fabricantes de varillas realizan tests previos a su comercialización que sitúan el plano más consistente de dobladura de la varilla. Sólo entonces pintan y aplican la marca y los logos a las varillas. Es decir, dado que la gran mayoría de varillas se elaboran hoy día bajo unos altos estándares de calidad, actualmente existe muy poca necesidad de revisarlas para localizar su espina dorsal. Las indicaciones del fabricante nos permiten montar la varilla en la cabeza con la garantía de acertar.
ASI SE MIDE LA SIMETRÍA
En general, si una varilla es simétrica, su plano de oscilación será recto. En cambio, si no es simétrica se produce una oscilación ovalada. El mejor método de medir la simetría de una varilla es comparar la variación de ciclos por minuto (CPM) alrededor de su circunferencia. Si la variación de CPM es de tres ciclos o menos cuando se mide en seis planos equidistantes (separados 30° entre sí), entonces la varilla se considera simétrica y apropiada para el juego. Si la franja de variación va de 5 a 20 ciclos, el valor de CPM deseado debería posicionarse hacia el objetivo, o paralelo al plano de la cara para obtener resultados de flex consistente dentro del set. Ésta es la mejor forma de neutralizar las varillas no simétricas y dejarlas de acuerdo con las reglas del golf.